Vértigo. Así bauticé este blog.
¿Intenta ser un homenaje a la clásica película de Alfred Hitchcock?
No. En realidad nunca vi la película. Perdón Hitchcock. Bah, no se para que le pido perdón, no creo que al maestro del misterio le hubiese importado mucho que yo no viera su película.
¿Intenta ser un homenaje a U2?
¿Por que no? Aunque ahora que lo pienso bien, no creo estar en condiciones de poder ofrecerles el homenaje que se merecen. Me encantaría hacerlo, pero creo que superaría mis condiciones naturales, creativas e intelectuales.
Entonces, ¿Por qué Vértigo?
Vértigo, lisa y llanamente, porque es la sensación que provoca el hecho de enfrentarse con el mundo, de mirar el mundo. Y de mirarse a uno mismo.
Vértigo, por la impaciencia en la que vive el ser humano. Vértigo por querer todo ya, en este instante. Impaciencia, si. ¿Qué genera la impaciencia? ¿Por qué somos tan impacientes? Queremos que la vida nos arroje todos sus matices en este preciso instante. El Legendario grupo argentino Sumo decía: No se lo que quiero, pero lo quiero ya. No se pueden usar mejores palabras que esas para describir la situación. ¿Por qué querer todo ya? El camino mas largo empieza por el primer paso, como establece un proverbio chino. ¿Por qué no tener este proverbio en cuenta? La vida es una suma de instantes, ¿Por qué no vivirla como tal? ¿Por qué la impaciencia? ¿Para que? La mariposa espera toda su vida para vivir solo un día. ¿Y nosotros, seres humanos racionales, no podemos simplemente tener un poco de paciencia? ¿Como puede lo racional generar tanta irracionalidad? ¿No es contradictorio acaso? ¿No provoca Vértigo creernos privilegiados por ser portadores de la razón, y actuar de manera absolutamente irracional? ¿El estar inmersos en tal contradicción no genera Vértigo? El ser humano esta en constante lucha entre opuestos, de los que tiene que defenderse para poder lograr el tan ansiado balanceo natural. Esos opuestos que fueron remarcados por filósofos como Heraclito, Hegel, Nietzsche, Derrida. Esos opuestos que generan luchas internas y externas. Esos opuestos necesarios para mantener el orden, pero que pueden tener graves consecuencias.
El vértigo generado por la lucha de opuestos genera orden y caos a la vez.
Otra vez los opuestos se cruzan en mi camino. ¿Hay forma de salir de ellos?